Resumen
En el presente artículo se estudia por qué los personajes de Trilogía sucia de La Habana no emergen del tiempo memorable y mesiánico de la Revolución, sino de una suerte de contratiempo sin pasado, presente o futuro que rehúsa las doctrinas ideológicas del Estado cubano. El artículo, además, analiza por qué Pedro Juan –el narrador de la trilogía– es un cuerpo sucio que narra su subsistencia desde una sexualidad desobediente que acentúa su condición de macho depravado. Por último, en el artículo se aborda su taxonomía moral y su abominable conducta como cuerpo que, subyugado por las estructuras ideológicas del poder, vulnera las coacciones éticas del Estado a través de un orden simbólico que postula la sexualidad, no como objeto deseable y sagrado, sino como resistencia que desvía y expulsa. Para analizar los supuestos anteriores, se abordará el análisis desde enfoques teóricos que exploran las disyunciones entre ideología y poder, sujeto y Estado, perversión y sexualidad.
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